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miércoles, 10 de septiembre de 2014

La persona que Dios Elige Parte 1

Hola, bienvenido a mi blog, estoy empezando una nueva etapa y en esta ocasión voy a traer mis enseñanzas en audio. En esta oportunidad inició un estudio basado en el libro de Isaías capítulo 44 versos 1 al 8.

«Ahora, escúchame, Jacob, mi siervo, Israel, mi elegido. El SEÑOR que te hizo y que te ayuda, dice: “No tengas miedo, oh Jacob, siervo mío, mi amado Israel, mi elegido. Pues derramaré agua para calmar tu sed y para regar tus campos resecos; derramaré mi Espíritu sobre tus descendientes, y mi bendición sobre tus hijos. Prosperarán como la hierba bien regada, como sauces en la ribera de un río. Algunos dirán con orgullo: ‘Yo le pertenezco al SEÑOR’; otros dirán: ‘Soy descendiente de Jacob’. Algunos escribirán el nombre del SEÑOR en sus manos y tomarán para sí el nombre de Israel”». Esto dice el SEÑOR, el Rey y Redentor de Israel, el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales: «Yo soy el Primero y el Último; no hay otro Dios. ¿Quién es como yo? Que se presente y les demuestre su poder; que haga lo que yo he hecho desde tiempos antiguos cuando establecí a un pueblo y expliqué su futuro. No tiemblen; no tengan miedo. ¿Acaso no proclamé mis propósitos para ustedes hace mucho tiempo? Ustedes son mis testigos, ¿hay algún otro Dios? ¡No! No hay otra Roca, ni una sola».


domingo, 2 de febrero de 2014

Conociendo más a Jesucristo.

Conozcamos más a Jesús, es una invitación que le extiendo hoy, es mi deseo en estas cortas líneas animarlo a conocerlo más a Él. Si usted es cristiano ese debería ser su propósito más alto. Ser cristiano involucra ser discípulo de Jesucristo, una pregunta que le hago es ¿cómo podemos serlo si no lo conocemos?, ¿qué le parece si juntos empezamos esta aventura?, le prometo un comienzo pero no un fin, lleva toda una vida conocer a alguien, sin embargo, cuando más creemos conocerle terminan por sorprendernos con algo nuevo.

El Apóstol Juan, quién fue conocido como uno de los discípulos íntimos dijo acerca de Jesús:
"25  Jesús también hizo muchas otras cosas. Si todas se pusieran por escrito, supongo que el mundo entero no podría contener los libros que se escribirían". Juan 21:25

Si ésta declaración le agregamos que Jesucristo está vivo, entonces, todavía hay más que conocer de él. Y una de las maneras, es pidiéndole que él se nos de a conocer a través de su Palabra.

Ora conmigo: "Señor Jesús es mi deseo conocerte cada día más, pon en mí tanto el querer como el hacer por tu buena voluntad y haz que te conozca por tu Palabra, tu Palabra es verdad. Te lo pido Padre celestial en el nombre de Jesús. Amén."

Juan 5
"39  Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; 40  y no queréis venir a mí para que tengáis vida".

miércoles, 13 de marzo de 2013

El Reino de Dios y la Justicia. Parte 2/2

 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Mateo 6:33

En el artículo anterior, inicie este tema sobre la importancia del Reino de Dios y la Justicia. Recordando un poco lo más importante, deje en claro que el representante legal del reino de Dios aquí en la Tierra, es Jesús quién es el Rey legítimo, Rey de reyes y Señor de señores, el Reinado de Cristo es universal sobre todos los reinos de la Tierra, pero aún no se ha instaurado su reinado (si desea ampliar esta información le recomiendo leer un poco sobre teología sistemática, específicamente el tema de escatología), sin embargo, Él tiene súbditos aquí en la Tierra, y al ser así su Reino ya está presente en la Tierra (en forma de colonia), Él reina en los corazones, en las vidas de todos aquellos que han tomado la decisión de aceptar su Salvación y su Señorío. Así que el Reino de Dios está cercano para toda la humanidad, ya que tiene embajadores o representantes aquí en la Tierra, la función de ellos es ganar cada día, más voluntarios que quieran formar parte de este Reino y vivir en esta Tierra conforme a los principios que rigen ese Reino.

En este sentido, puedo decir, con toda certeza que hay en el mundo y especialmente en Venezuela una necesidad de Justicia en todos los ámbitos que está pueda alcanzar. El asunto es, para que la Justicia verdadera, genuina, real se pueda manifestar aquí en la Tierra tiene que existir un Juez Justo e Imparcial, el único que califica para dicho perfil es Dios mismo, representado en la persona de su Hijo, Jesucristo; por ello, la necesidad de Justicia sólo puede ser saciada por Dios.

Así pues, cuando el Reino de Dios es instaurado en un individuo, viene con Él la Justicia de Dios, cuando se instaura en una familia viene la Justicia a esa familia, cuando es instaurado en una sociedad viene la Justicia a la sociedad y por ende a todos los sectores de esa sociedad. El Rey enseñó que nosotros debíamos pedir al Padre Celestial que su reino fuese instaurado aquí en la Tierra.

Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Mateo 6:9-10
Entonces, el Reino de Dios, es un reino de Justicia, porque Dios es el Juez sobre toda la Tierra (Gen. 18:25). Los cristianos en este tiempo debemos enfocarnos en transmitir el mismo mensaje que predicó Jesucristo: "Arrepentios porque el reino de los cielos se ha acercado a ustedes", no es mi inteción dar un estudio completo sobre todos los ámbitos de influencia del reino de Dios, pero si dejar claro, como dice la Palabra:

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Mateo 5:6

Esa necesidad de Justicia que tú tienes sólo será saciada si contribuyes a traer el Reino de Dios a esta Tierra.
¿Cómo? Ganando súbditos para Jesucristo en el ámbito de influencia que Él te ha dado.

Quiero dejar como un cierre la definición de Justicia que contiene el Diccionario VINE Expositivo del Nuevo Testamento.

Dikaiosune (δικαιοσύνη, G1343), es el carácter o cualidad de ser recto o justo. Se usa para denotar un atributo de Dios (p.ej., Rom_3:5), cuyo contexto muestra que «la justicia de Dios» significa esencialmente lo mismo que su fidelidad, o veracidad, aquello que es consecuente con su propia naturaleza y promesas. Rom_3:25-26 habla de su justicia manifestada en la muerte de Cristo, que es suficiente para mostrar a los hombres que Dios ni es indiferente ante el pecado ni lo considera de manera ligera. Al contrario, demuestra aquella cualidad de santidad en él que tiene que hallar su expresión en su condena del pecado.

«Dikaiosune se halla en los dichos del Señor Jesús: (a) de todo aquello que es recto o justo en sí mismo, de todo lo que se conforma a la voluntad revelada de Dios (Mat_5:6, Mat_5:10, Mat_5:20); (b) de todo aquello que ha sido señalado por Dios para que sea reconocido y obedecido por el hombre (Mat_3:15; Mat_21:32); (c) de la totalidad de las demandas de Dios (Mat_6:33); (d) de los deberes religiosos (Mat_6:1), distinguidos como el dar limosnas, el deber del hombre hacia su prójimo (Mat_6:2-4), la oración, su deber para con Dios (Mat_6:5-15), el ayuno, el deber del dominio propio (Mat_6:16-18).

»En la predicación de los apóstoles que se registra en Hechos este término tiene el mismo significado general. Igualmente en Stg_1:20; Stg_3:18; en ambas epístolas de Pedro, las de Juan y Apocalipsis. En 2Pe_1:1 : «la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo» es el recto trato de Dios con el pecado y con los pecados sobre la base de la muerte de Cristo. «La palabra de justicia» (Heb_5:13), es probablemente el evangelio, y las Escrituras que contienen el evangelio, en el que se declara la justicia de Dios en todos sus aspectos.

»Este significado de dikaiosune, acción recta, es frecuente también en los escritos de Pablo, como en las cinco veces en que aparece en Romanos 6 ; Efe_6:14, etc. Pero en la mayoría de las veces lo usa para denotar el don de gracia de Dios a los hombres por el cual todos los que creen en el Señor Jesucristo son introducidos a la correcta relación con Dios. Esta justicia es inalcanzable por obediencia a ley alguna o por cualquier mérito propio del hombre, o por cualquier otra condición que no sea la de la fe en Cristo … El que confía en Cristo viene a ser «justicia de Dios en él» (2Co_5:21); esto es, viene a ser en Cristo todo aquello que Dios demanda que sea un hombre. Debido a que Abraham aceptó la Palabra de Dios, haciéndola suya mediante aquel acto de la mente y del espíritu que recibe el nombre de fe, y, como demuestra lo que sucedió posteriormente, sometiéndose a su control, por ello Dios lo aceptó como uno que cumplió todas sus demandas (Rom_4:3).

»De la justicia no se dice que sea imputada al creyente excepto en el sentido en que la fe es imputada («contada es el mejor término») como justicia. Es claramente evidente que en Rom_4:6, Rom_4:11, «justicia contada» tiene que entenderse a la luz del contexto, «fe contada por justicia» (Rom_4:3, Rom_4:5, Rom_4:9, Rom_4:22). En estos lugares, «por» es traducción de eis, que no significa «en lugar de», sino «con vistas a». La fe así ejercida lleva al alma a una unión vital con Dios en Cristo, e inevitablemente produce rectitud de vida, esto es, conformidad a la voluntad de Dios» (de Notes on Galatians, por Hogg y Vine, pp. 246-247).

¡Bendiciones para Todos!

lunes, 11 de marzo de 2013

El Reino de Dios y la Justicia. Introducción. Parte 1/2

Introducción

 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Mateo 6:33


En primer lugar y antes de desarrollar el tema, quisiera aclarar que este tópico va dirigido a todas las personas que se considere, que sienta, que se identifiquen como pueblo de Dios, y además quiero agregar que de esta fecha en adelante mis escritos están dirigidos específicamente a aquellos que forman parte de ese pueblo que viven en Venezuela.

El motivo, como todo venezolano, es el deseo de participar de alguna manera en el diálogo activo que se está dando en el proceso que enfrenta actualmente mi país (Venezuela) pero desde el lugar en cual me colocó Dios y para la función que fui elegido. Creo sinceramente que cada persona en el mundo tiene un lugar y que cuando esa persona traspasa los linderos de su lugar (llamese ministerio, servicio, dones, llamados, entre otros) se involucra en temas y situaciones que no le compete, en los cuáles no es ninguna AUTORIDAD para que su influencia sea canalizada o bien recibida en ese lugar. El Apóstol Pablo lo explicó de la siguiente manera:

 Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. 2 Timoteo 2:4

Es decir, nadie que está llamado a ejercer un servicio en determinada área (en el caso que plantea el Apóstol, militar) puede enredarse en ningún otro asunto salvo en el cual está prestando servicio, para mi es un honor y un gran reconocimiento estar al servicio de mi Señor y mi Dios, Jesucristo.

Así pues, quiero explicar con detenimiento la importancia y el valor que tiene el Reino de Dios y la justicia.

1. El Reino de Dios.

Estamos en uno de los escritos más famosos de Jesús, mejor conocido como el Sermón del Monte (Mateo 5, 6 y 7), no entraré a discutir aspectos menos importantes en este momento, tales como si fue un solo discurso o no, sino más bien en dar un contexto general acerca de los temas que se vienen tratando en el discurso.

Se puede decir, con toda certeza, que el Sermón del Monte constituye la base fundamental de la doctrina de los Apóstoles y que toda enseñanza cristiana tiene dos (2) influencias poderosas, las cuales son: el Antiguo Testamento (Moisés, los Salmos y los Profetas) y las Enseñanzas de Jesús; Aquí, en este punto, estaba Jesús dando categóricamente cuáles eran los principios que rigen el Reino de Dios, o dicho de otro modo, cuáles son las leyes fundamentales de este Reino que Él proclama.

En primer lugar habló de las bienaventuranzas, en segundo lugar de nuestro rol en la sociedad como luz y sal de la tierra, en tercer lugar se refirió a la Ley de Moisés dando a entender que Él es el cumplimiento de esa ley, y luego continuo hablando del sistema de valores de su reino refiriéndose a varios temas comunes entre los hombres: el adulterio, el divorcio, los juramentos, el amor hacia los enemigos, la limosna, la oración, el ayuno,  los tesoros en el cielo, la lámpara del cuerpo, las riquezas, el afán y la ansiedad, el juzgar a los demas, la regla de oro y la oración, la puerta estrecha, los frutos de los hombres, los hacedores del maldad y los dos cimientos. Todos estos temas dan luz, evidentemente, de un estilo de vida superior, que está por encima de las reglas humanas y de cualquier sistema humano creado jamás, sencillamente porque constituye los valores del Reino de Dios.

Y lógicamente, si un Reino tiene leyes, es porque también tiene territorio y tiene un Rey. Así pues, cabe la pregunta, ¿Cuál es el Reino de Dios? ¿Dónde está su territorio? ¿Quién es el Rey? Por que si el Reino de Dios fue uno de los temas central de las predicaciones de Jesucristo y fue la manera cómo inició su ministerio desde su primer discurso, como lo muestra los evangelios, entonces es porque el Reino de Dios es tangible, aquí y ahora mismo en la Tierra, ya que nada de lo que Jesús habló lo hizo en sentido místico y enigmático que no pudiese ser comprendido por los hombres.

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Mateo 4:17


No voy a profundizar, en la repuesta de estas preguntas, sino mas bien voy a dejar que la palabra de Dios sea la que responda estas interrogantes (Si desea profundizar en este tema, lo invito a leer el libro "La Gran Idea de Dios", del Pastor Myles Monroe).

¿Quién es el Rey?

El Rey es Jesús, y el mismo Pilato, se sorprendio frente a la declaración de Jesús.
Entonces Pilato volvió a entrar en el pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Jesús le respondió: ¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí? Pilato le respondió: ¿Soy yo acaso judío? Tu nación, y los principales sacerdotes, te han entregado a mí. ¿Qué has hecho? Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. Juan 8:33-37.
 Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles. Apocalipsis 17:14

¿Dónde está su territorio?

 Su territorio no está en ningún lugar geográfico físico aquí en la Tierra, el mismo Rey explicó:
Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. Juan 18:36
Sin embargo, Él tiene súbditos aquí en la Tierra,
¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. 1 Corintios 3:5

¿Cuál es el reino de Dios?

El reino de Dios es espiritual, y su reino está por encima de todos los reinos humanos, Él gobierna desde el cielo todos los reinos existentes. Aquí en la Tierra, su reinado se instaura en los corazones de sus súbditos quienes le deben ser leales y vivir en esta Tierra bajo los principios de su Reino, de tal manera, que Dios establece su reino en la Tierra a través de sus representantes o colonos, quienes se encargan de ser una influencia en todos los demás reinos existentes en la Tierra. Citó textualmente la explicación del Diccionario Expositivo del Nuevo Testamento VINE:

Basileia (βασιλεία, G932), es primariamente un nombre abstracto, que denota soberanía, poder regio, dominio, p.ej., Apo_17:18, traducido «que reina», lit. «tiene (eco) reino (basileia)», como también se traduce en RV (VM: «tiene el imperio»); luego, por metonimia, un nombre concreto, denotando el territorio o pueblo sobre el que reina un rey (p.ej., Mat_4:8; Mar_3:24). Este término se utiliza especialmente del Reino de Dios y de Cristo.

«El Reino de Dios es: (a) la esfera del gobierno de Dios (Sal_22:28; Sal_145:13; Dan_4:25; Luc_1:52; Rom_13:1-2). No obstante, debido a que esta tierra es la escena de una rebelión universal contra Dios (p.ej., Luc_4:5-6; 1Jn_5:19; Apo_11:15-18), el Reino de Dios es (b) la esfera en la cual, en cualquier momento dado, se reconoce su gobierno. Dios no ha cedido su soberanía frente a la rebelión, sea esta demoníaca o humana, sino que ha declarado su propósito de afirmarla (Dan_2:44; Dan_7:14; 1Co_15:24-25). En el interim, buscando obediencia bien dispuesta, él dio su Ley a una nación y designó reyes para que administraran su Reino sobre dicha nación (1Cr_28:5). Israel, sin embargo, aunque declarando todavía una adhesión nominal, se unió a la rebelión general (Isa_1:2-4), y, después de que hubieran rechazado al Hijo de Dios (Jua_1:11; cf. Mat_21:33-43), fueron «excluidos» (véase Rom_11:15, Rom_11:20, Rom_11:25). Desde entonces Dios llama a los hombres en todos lugares, sin distinción de raza ni de nacionalidad, para que se sometan voluntariamente a su gobierno. Por ello se dice del Reino ahora que es «en misterio» (Mar_4:11), esto es, no se halla dentro del campo de los poderes de observación naturales (Luc_17:20), sino que se discierne espiritualmente (Jua_3:3; cf. 1Co_2:14). Cuando, en el futuro escatológico, Dios afirme su gobierno de una manera universal, entonces el Reino lo será en gloria, esto es, será manifiesto para todos; cf. Mat_25:31-34; Flp_2:9-11; 2Ti_4:1, 2Ti_4:18.

»Así, hablando de una manera general, las referencias al reino caen en dos categorías, la primera, en la que se lo contempla como presente, e involucrando sufrimiento por parte de aquellos que entran en él (2Ts_1:5); la segunda, en la que se lo contempla como futuro y está asociado con recompensas (Mat_25:34), y gloria (Mat_13:43). Véase también Hch_14:22.

»El principio fundamental del Reino es declarado en las palabras del Señor dichas en medio de un grupo de fariseos: «el Reino de Dios está entre vosotros» (Luc_17:21); esto es, allí donde está el Rey, allí está el Reino. Así, en este tiempo presente, y por lo que a esta tierra respecta, el lugar donde el Rey se encuentra y donde se reconoce su gobierno es, primeramente, el corazón del creyente individual (Hch_4:19; Efe_3:17; 1Pe_3:15); y luego en las iglesias de Dios (1Co_12:3, 1Co_12:5, 1Co_12:11; 1Co_14:37); cf. Col_1:27, donde en lugar de «en» se debe leer «entre».

»Y ahora, siendo que el Rey y su gobierno son objeto de rechazo, aquellos que entran en el Reino de Dios entran en conflicto con todos los que rechazan adherirse a él, así como con el deseo de comodidad, y con la aversión al sufrimiento e impopularidad, consustanciales a todos. Por otra parte, los súbditos del Reino son objeto del cuidado de Dios (Mat_6:33), y del Rey rechazado (Heb_13:5).

»La entrada al Reino de Dios es por el nuevo nacimiento (Mat_18:3; Jua_3:5), porque nada que el hombre pueda ser de naturaleza, o que pueda alcanzar por cualquier tipo de cultivo de sí mismo, sirve en el reino espiritual. Y como la nueva naturaleza, recibida por el nuevo nacimiento, se hace evidente en la obediencia, se dice además que solo aquellos que hacen la voluntad de Dios entrarán en su Reino (Mat_7:21), donde, sin embargo, el contexto muestra que la referencia es al futuro, como en 2Pe_1:10-11. Cf. también 1Co_6:9-10; Gál_5:21; Efe_5:5.

»La expresión «Reino de Dios» aparece cuatro veces en Mateo, donde el término usual es «Reino de los Cielos». Este último no aparece en ningún otro lugar del Nuevo Testamento, con la excepción de 2Ti_4:18 : «su Reino celestial». Este reino es idéntico al Reino del Padre (cf. Mat_26:29 con Mar_14:25), y con el Reino del Hijo (cf. Luc_22:30). Así, hay tan solo un reino, descrito de varias maneras; del Hijo del Hombre (Mat_13:41); de Jesús (Apo_1:9); de Cristo Jesús (2Ti_4:1); «de Cristo y de Dios» (Efe_5:5); «de nuestro Señor y de su Cristo» (Apo_11:15); «de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo» (Apo_12:10); «de su amado Hijo» (Col_1:13).

»Con respecto al futuro, el Señor enseñó a sus discípulos a orar así: «Venga tu reino» (Mat_6:10), donde el verbo se halla en tiempo puntual, lo que impide la noción de un progreso y desarrollo gradual, e implicando una catástrofe repentina como se declara en 2Ts_2:8.

»Por lo que respecta al presente, el hecho de que alguien pertenezca al Reino de Dios no se evidencia en la observancia puntillosa de ordenanzas, que son externas y materiales, sino en cosas más profundas del corazón, que son espirituales y esenciales, esto es, «justicia, y paz, y gozo en el Espíritu Santo» (Rom_14:17)» (de Notes on Thessalonians, por Hogg y Vine, pp. 68-70).

»Por lo que respecta a las expresiones «el Reino de Dios» y el «Reino de los Cielos», en tanto que a menudo se emplean de una manera indistinta, no sigue de ello que en cada caso signifiquen exactamente lo mismo y que sean totalmente idénticas.

»El apóstol Pablo se refiere a menudo al Reino de Dios, no dispensacionalmente, sino en lo moral (p.ej., Rom_14:17; 1Co_4:20), pero nunca de este modo del Reino de los Cielos. «Dios» no es equivalente a «los cielos». él está en todas partes y por encima de todas las dispensaciones, en tanto que «los cielos» se distinguen de la tierra, hasta que el Reino venga en juicio, poder y gloria (Apo_11:15) cuando el gobierno en los cielos y sobre la tierra vendrán a quedar unificados en uno solo.

»Así, en tanto que la esfera del Reino de Dios y del Reino de los Cielos son en ocasiones idénticas, no se puede, sin embargo, utilizar ambos términos como indiscriminadamente sinónimos. En el «Reino de los Cielos» (32 veces en Mateo), el cielo está en antítesis a la tierra, y la frase se limita al reino en su aspecto terreno para el tiempo presente, y se utiliza solo dispensacionalmente y en relación con Israel. En el «Reino de Dios», en su más amplio aspecto, Dios está en antítesis a «hombre», y el término significa la completa esfera del gobierno y actuación de Dios en relación con el mundo. Tiene un sentido moral y espiritual y es el término genérico para el reino en todo tiempo. El Reino de los Cielos es siempre el Reino de Dios, pero el Reino de Dios no está limitado al Reino de los Cielos, hasta que en su forma final vengan a ser uno y lo mismo; p.ej., Apo_11:15; Jua_3:5; Apo_12:10» (Extracto).




lunes, 11 de febrero de 2013

El Lenguaje del Cielo, Introducción

PARTE I

INTRODUCCIÓN

Dios nunca deja de sorprendernos, mi más sincero agradecimiento a Dios por la bondad derramada sobre mi vida, sobre mi familia, mi esposa, mis hijos, por todas las bendiciones y la prosperidad que está trayendo a mi hogar. Creo sinceramente en un avivamiento para mi país, Venezuela, creo que ese avivamiento va a impactar naciones en todo el mundo, aunque hoy no es lo que vemos, sino que tenemos conflictos socio-económicos-políticos, violencia, inseguridad, desesperanza en mucha gente, otros han puesto su confianza en los hombres y no en Dios, el diagnóstico humano para nuestra nación dicho por expertos analistas políticos, economistas, líderes mundiales, entre otros, es que no hay un buen panorama para nuestra nación.

Sin embargo, puedo decir con toda confianza, que esto es así para que el nombre de Dios pueda ser glorificado, sino para qué se dejaron estas palabras escritas:
Pero Dios escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos. También escogió Dios lo más bajo y despreciado, y lo que no es nada, para anular lo que es, a fin de que en su presencia nadie pueda jactarse. (1 Corintios 1:27-29, NVI)

 ¿Por qué razón? se dejo constancia de semejante pregunta en la Biblia:
Y sus discípulos le preguntaron: —Rabí, para que este hombre haya nacido ciego, ¿quién pecó, él o sus padres? —Ni él pecó, ni sus padres —respondió Jesús—, sino que esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida. (Juan 9:2-3, NVI) 
Todo esto evidencia que Dios siempre hace maravillas con poco y que aquellas circunstancias adversas son cambiadas por el gran poder de Dios para beneficio de sus siervos en toda la Tierra.

De la misma manera, tengo la plena confianza, que llegará el día que cada una de mis enseñanzas escritas en este blog hará mella en la vida de las personas y muchos serán bendecidos, enriquecidos, prosperados y su vida será empujada a una mejor relación con Dios, su fe será aumentada y madurada, creo poderosamente en la obra del Espíritu Santo, que Él es capaz de influir en una persona con unas pequeñas líneas, con unas simples palabras llevarla a un entendimiento y una revelación mayor del cielo que la tenía antes de recibir esa Palabra. Mi oración a Dios es que en cada persona que tenga contacto con este blog se cumpla todo lo enunciado anteriormente.

El tema que voy a iniciar hoy no tiene principio ni final, creo que va a ser un tema que se va a enriquecer cada día más, y por ello estaré añadiendo conforme el cielo me vaya revelando, más y más acerca de este tema, la razón por la cual lo hago, es para agradar a Dios y para aprovechar la habilidad que Él me ha otorgado en el uso de la computadora, para que esto de alguna manera cuente para la extensión del reino de Dios en la Tierra, ese es el motivo de mis líneas, no es orgullo ni vanidad, porque Dios sabe que he renunciado a todo título y reconocimiento que me puedan dar los hombres (llámese maestro, pastor, profeta, director, anciano, líder y cosas semejantes que tuve en el pasado) para obtener la única corona que quiero ganar, la del cielo, la que me entregará mi Señor Jesucristo. Amén.

Prefacio

Dios es el Creador y la Biblia es la Palabra de Dios, sobre estos dos principios se construye el presente estudio, toda aquella persona que cree en Dios como su Creador y en la Biblia como la revelación (el mensaje) de Dios a los hombres quienes somos sus criaturas, tendrá una mejor comprensión de la idea que trato de transmitir.

Es importante mencionar, que no es la pretensión de estas líneas convertirse en una doctrina sino más bien es el fruto de la vida devocional, del aprendizaje obtenido en un caminar con Dios.

Finalmente para entrar en materia para todas las citas bíblicas usaré por omisión la versión en español universalmente aceptada, la Reina Valera 1960, cuando se utilice otra versión con un fin didáctico y para lograr una mayor comprensión de la idea tratada se hará mención.

Una vez más, mi oración es que cada persona que tenga la oportunidad de leer estas líneas, su fe sea empujada y apuntalada hacia una mejor relación personal e íntima con su Creador (Elohim), en el nombre de Jesús. ¡Amén!.

sábado, 12 de enero de 2013

El Sacrificio que Agrada a Dios

Introducción

En primer lugar quiero expresar mi más sincero agradecimiento a Dios, por la oportunidad que me da de poder expresar mi alegría y mi gozo en Él. Doy toda la gloria, toda la alabanza y toda la adoración al único que la merece mi Señor Jesucristo por haber hecho sacrificio tan grande y tan perfecto que es capaz de salvar al perdido, sanar al enfermo y liberar al cautivo, dar aliento y esperanza a todo aquel que pone su confianza en Él. 
 Agradezco por todas las bendiciones que me permitio obtener durante el año pasado (2012), pude ver su redención sobre mi vida, su misericordia y su gracia abundantemente sobre mi familia, por encima de mis errores, faltas y pecados, Él me perdonó y me ama exactamente como soy. Creo firmemente que esta gracia y misericordia está disponible para todo aquel que exprese un arrepentimiento genuino delante de Él y lo busque de todo corazón.

En años anteriores hice muchas promesas que no cumplí y me he propuesto en este año (2013) no prometer nada, sino comprometerme a hacer y que sean mis hechos los que hablen de mi pacto con Dios. Quiero compartir brevemente una enseñanza referida a la importancia y valor que tiene la alabanza frente a Dios, y según esgrime el Apóstol Pablo en su carta a los Efesios, esta es una de las principales razones por las cuales fuimos redimidos. (Para todas las referencias bíblicas utilizaré la versión Reina Valera 1960 que es la de mayor aceptación entre la mayoría de cristianos, en caso contrario, indicaré la versión que estoy utilizando).
"...para alabanza de la gloria de su gracia..." (Efesios 1:6)

1. Definiendo la Alabanza

No voy a entrar en posturas teológicas ni en discusiones sobre etimología de las palabras originales usadas en la Biblia para expresar este término, sino que me voy a limitar a dar una definición práctica y sencilla que pueda utilizar cualquier creyente sin importar el tiempo que tenga en los caminos del Señor.

La Alabanza es "expresar con un corazón agradecido y sincero, reconomiento y honra a Dios por todas aquellas bendiciones que hemos recibido, entendiendo que toda buena dádiva y todo regalo perfecto proviene de Dios (Santiago 1:17)". La alabanza y la acción de gracias siempre van acompañadas, es difícil expresar las portentosas obras de Dios sin que éstas vayan seguidas de unas palabras de agradecimiento.


 2. El Sacrificio que Agrada a Dios.

Quiero utilizar como texto base para esta enseñanza 2 Crónicas 7:1-3, el cual escribo a continuación:

Cuando Salomón acabó de orar, descendió fuego de los cielos, y consumió el holocausto y las víctimas; y la gloria de Jehová llenó la casa. Y no podían entrar los sacerdotes en la casa de Jehová, porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová. Cuando vieron todos los hijos de Israel descender el fuego y la gloria de Jehová sobre la casa, se postraron sobre sus rostros en el pavimento y adoraron, y alabaron a Jehová, diciendo: Porque él es bueno, y su misericordia es para siempre.

En estos tres versículos está resumido lo que ocurrió el día que el rey Salomón decidió consagrar el Templo, -este Templo llevó cerca de 20 años de construcción (2 Crónicas 8:1)-, en presencia del pueblo se arrodilló y oró a Jehová (2 Crónicas 6), cuando terminó de orar ...descendio fuego de los cielos..., -si bien es cierto que Elías es reconocido como el profeta de fuego, Salomón debería ser reconocido como el rey de fuego-, lo que si es evidente que aquí hubo una combinación que agradó a Dios: devoción, consagración, sacrificio, oración, alabanza y posteriormente adoración (v.3).


En tiempos del antiguo pacto, había un formalismo, una liturgia que debían seguir para buscar a Dios, ritos de purificación, ritos de sacrificios por el pecado, entre otros, todos los cuáles eran sombras que apuntaban hacia lo que sería el sacrificio perfecto que finalmente le daría la entrada al hombre en la comunión perfecta con Dios, el sacrificio vicario de Jesucristo (Hebreos 10:12).

Ahora bien, estamos en un nuevo pacto, ya Cristo se ofrecio en sacrificio por nuestros pecados, y pudieramos decir que ya no hay más sacrificios, sin embargo, el libro de Hebreos 13:15 habla acerca de los sacrificios que en este tiempo agradan a Dios:

Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.

Sacrificios de alabanza siempre por medio de Jesucristo: 
  • En aquel tiempo del antiguo pacto se ofrecieron sacrificios para consagrar el Templo que habían construido, pero en tiempos del nuevo pacto el templo de Dios somos nosotros (1 Corintios 3:17).
  • En aquella época se sacrificaron animales escogidos pero en este tiempo nosotros somos el sacrificio que debe ser presentado delante de Dios (Romanos 12:1). 
  • Al igual que en la antigüedad, cuando nuestro sacrificio de alabanza agrade a Dios, Él enviará su fuego purificador sobre nuestras vidas (Mateo 3:11, 1 Pedro 1:7). 

Cuando nuestras vidas estén puras delante de Dios, entonces su gloriosa presencia reposará sobre nosotros, y todo aquel que vea ese fuego que hay en ti y esa gloriosa presencia de Dios que te acompaña, se postrará y adorará al único que merece toda la gloria y toda la honra, al cordero inmolado que vive por los siglos de los siglos, a Jesucristo Rey de reyes y Señor de señores. Amén. 


Pero esto sólo vendrá cuando te sea revelado que mientras alabas a Dios, estás hablando el lenguaje del cielo, trayendo su reino a esta tierra y cosas poderosas ocurren en el mundo espiritual que no podemos ver pero solo es cuestion de tiempo para que se manifiesten en lo terrenal, 20 años le llevó a Salomón llegar a ese día cuando la gloriosa presencia de Dios lleno aquel lugar, que no nos lleve a ti y a mi -que tenemos la presencia del Espíritu Santo- más de 20 días para experimentar ese fuego purificador y la hermosa presencia de nuestro Padre Celestial.
Alabemos al Señor en espíritu y verdad con todas nuestras fuerzas, con toda nuestra mente, con todo nuestro ser. (Juan 4:23). Dios bendiga cada día más abundantemente su vida. Gracias por tomarse el tiempo para leer estas breves líneas, espero haber edificado su vida y haber empujado su fe a un nivel más alto.

Se despide, Jean Carlo García, Siervo de Jesucristo. ¡Te Alabo, oh Señor!

Aquí les dejo este hermoso video de nuestra amada hermana Christine D'Clario "Como Dijiste" que amplia la esencia de esta enseñanza.




sábado, 15 de octubre de 2011

Dios está trabajando en mi

Manteniendo el compromiso que hice de realizar una publicación mensual, creo que por ahora no voy a publicar nada nuevo, porque Dios está trabajando en mi. Si se están sucediendo cosas interesantes, pero que por ahora no las puedo contar. Dios ha estado hablando a mi vida, estoy estudiando dos (2) libros de Watchman Nee El Hombre Espiritual y Autoridad Espiritual, así como la palabra de Dios.
Por ahora simplemente invito a toda persona que tenga la oportunidad de leer esta entrada y haya nacido de nuevo, dedique unos minutos de su tiempo para orar por Venezuela y en especial por la Iglesia en Venezuela que está juntamente con el país enfrentando una crisis, pero ore con la plena convicción de que todo está sujeto a cambio y que el poder transformador de Dios también se puede manifestar en Venezuela, empezando por su iglesia. Dios te bendiga. Prometido antes que finalice el mes, un nuevo tema estará en este blog. Bye.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Nuestra Justicia vs. la Justicia de Dios

Muy buen día para todos, es para mi un placer retomar la escritura algo que me gusta hacer pero en ocasiones abandono completamente por otras actividades, en realidad durante este año había tenido abandonado mi blog, pero espero de ahora en adelante tratar de escribir por lo menos un artículo al mes. Hay mucha información que quisiera compartir por este medio y agradezco a las pocas personas que tienen a bien leer este blog, espero poder bendecirlos y enriquecerlos, añadir valor a sus vidas a través de estas línea.
En esta ocasión quiero compartir un pasaje bíblico bastante interesante y hacer una breve reflexión sobre el mismo, está ubicado en el libro de Romanos capítulo 8 versos 28 al 34, cito textualmente:
"Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros".

El primer aspecto que quiero resaltar, es el hecho de que todas las cosas nos ayudan a bien, pero para que esto se cumpla debe existir un vínculo o una relación directa con Dios entre la persona y el acontecimiento. El verso 28 dice que Dios es quien dispone todas las cosas, eso habla del accionar y/o actuar de Dios en medio de las circunstancias, ahora bien ¿cómo pueden todas las cosas ayudarnos a bien?, en ese sentido, considero que este verso nos da una luz que apunta hacia dos aspectos fundamentales de la vida del creyente; el primero tiene que ver con el llamado de Dios, el descubrir a qué nos ha llamado Dios le da sentido a nuestra vida, le da dirección y permite ver hasta que punto lo que nos ha sucedido concuerda o no con el llamado de Dios, y si no concuerda que cosas hemos hecho que nos han alejado del llamado de Dios; y el segundo tiene que ver con el propósito más grande que se ha trazado Dios con nosotros, como Él mismo lo explica en su palabra nos  "predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo" (v.29) , en todas las cosas que Dios dispone para nuestras vidas siempre debemos tener presente que Él persigue la formación de nuestro carácter, esto me hace recordar una experiencia personal con Dios, en una ocasión me invitaron a almorzar y después de llegar a la casa de la persona que me invito, ella no estaba, además al llamarla por teléfono no me ofrecio disculpa alguna por haber faltado a la cita, esto me lleno de ira y me pregunte a mismo ¿hasta cuándo me sucederian cosas como estas?, no habia formulado bien la pregunta, cuando esa voz interior del Espíritu de Dios me estaba hablando diciendo: "hasta que el carácter de Cristo sea formado en ti", de tal manera, querido lector(a), Dios dispone todas las cosas para el bien nuestro conforme a su llamado y para la formación de nuestro carácter.
Así pues, podemos decir, que vamos a enfrentar situaciones adversas, muchas de ellas van a ser provocadas por nosotros mismos, productos de nuestros errores y/o pecados, de desviarnos del llamado de Dios, de dejar a un lado el entrenamiento de la formación de nuestro carácter y en consecuencia, sufriremos, en ocasiones, simplemente por hacer o decir lo correcto vamos a enfrentar pruebas y aflicciones, seremos acusados y juzgados, y en medio de todas estas situaciones lo que va a resaltar es nuestro carácter, Dios va a poner a prueba de que estamos hecho, en este sentido, lo que debemos hacer es confiar en que Dios nos ha LLAMADO, JUSTIFICADO y GLORIFICADO (v. 30).
Ya para concluir, debo expresar que en medio de estas situaciones adversas tenemos la tendencia a querer hacer ver la justicia con la que hemos actuado, nos encanta mantener nuestra imagen y nuestro ego en su justo lugar, no nos gusta parecer débiles o que se evidencie que hemos errado, que nuestro carácter todavia no está listo conforme a la imagen del Hijo de Dios, pero la verdad es que nos falta madurar y crecer; debemos reconocer que muchas veces hemos estado defendiendo a capa y espada un punto de vista, para luego, con el paso del tiempo darnos cuenta que lo verdaderamente importante en nuestras vidas es el llamado, su propósito y la formación de nuestro carácter, si por un momento entendieramos que hay ocasiones para hablar y otras para callar, evitariamos añadir a nuestros errores nuestra propia justicia, y entonces, resaltaria en nuestras vidas la justicia de Dios, como está escrito: "Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros" (v. 33-34), en esto debemos ampararnos, no en nuestra propia justicia sino en la justicia de Dios, porque Él es quien nos llamó y  justificó para siempre, su justicia es la que debe manifestarse en nuestra vida, así mismo Él es nuestro abogado, quien nos defiende incluso cuando hacemos cosas que están fuera de nuestro llamado y del propósito divino, por que Jesús resucitó e intercede por nosotros siempre.
Esperando que esta breve reflexión sea de bendición para su vida, hasta otra oportunidad.

jueves, 18 de noviembre de 2010

APRENDIENDO A GUERREAR

Texto Base: 1 Juan 1:5-10 y 2:1-2, 14.

Introducción: El tema de la guerra espiritual es fascinante y cautiva los sentidos, el equilibrio (producto de entender correctamente la palabra de Dios) es la clave para dominar este tema.

  1. Características de satanás.
  • Príncipe de los demonios o Beelzebú (Mt. 12:24 y Lc. 11:15).
  • Belial: El impío y perverso por antonomasia. (2 Co. 6:15).
  • Diablo: acusador, calumniador (Lc. 4:2, 13).
  • Engañador: “El que engaña al mundo entero” (Ap. 12:9; 2 Co. 11:14).
  • Dios de este siglo: gobierna sobre las estructuras humanas negadoras de Dios (2 Co. 4:4).
  • El maligno: siendo malo, vive intensamente para hacer mal a los seres humanos (Jn. 17:15; 1 Jn. 5:18).
  • El tentador: empeño en hacer caer a los creyentes en el pecado y el error (1 Ts. 3:5).
  • Gran dragón: la fiera que quiere devorar la obra de Dios (Ap. 12:4, 9).
  • Príncipe de este mundo: Al gobierno de hombres y ángeles que se oponen a Dios. (Jn. 12:31, 16:11).
  • Príncipe de la potestad del aire: gobierno sobre los seres angelicales malignos (Ef. 2:2).
  • Serpiente antigua: fue él quien participó en la caída de Adán y Eva (Gn. 3 y Ap. 12:9).
  • Padre de la mentira. (Jn. 8:44).
  • El enemigo, ladrón, asesino y destructor (Jn. 10:10).

  1. La obra de satanás.
  • Tentar al desobediente (Gn. 3:4).
  • Calumniar a los santos (Job 1:9-11).
  • Causar enfermedades (Job 2:7; Lc. 13:10-16).
  • Oponerse a los justos (Zac. 3:1).
  • Sembrar la cizaña (Mt. 13:38-39).
  • Arruinar el alma y el cuerpo (Lc. 9:42; 13:16).
  • Mentir (Jn. 8:44).
  • Incitar a los hombres al pecado (Hch. 5:3; 2 Co. 12:7; Ef. 2:2; 1 Ts. 2:18).
  • Hacer presa de los hombres (Ap. 2:10).
  • Mantener al incrédulo en oscuridad (Hch. 26:18; 2 Co. 4:3-4).
  • Contender con los santos (Ef. 6:12).
  • Inspirar milagros mentirosos para desviar la fe (2 Ts. 2:9 y He. 2:14).
  • Quitar la palabra de Dios para que no crean (Lc. 8:12).


  1. Formas de trabajo de satanás.
  • Satanás trabaja a través de puertas (es un símbolo que habla acerca de la autoridad o dominio que tienen las personas sobre las áreas de su vida ), estas puertas siempre han sido las mismas desde Génesis hasta nuestros días (Gn. 3:6 y 1 Jn. 2:15-17), (ver tabla anexa).
    1. Los malos deseos del cuerpo o los deseos de la carne.
    2. La codicia de los ojos o los deseos de los ojos.
    3. La arrogancia de la vida o la vanagloria de la vida.
Cuando una (1) de estas puertas se abren satanás encuentra un lugar para empezar a hacer su obra destructora en la vida de las personas, en otras palabras les he otorgado autoridad legal para destruir la vida.
  • Satanás posee una estrategia para abrir estas puertas:
    1. Puede esperar hasta que de manera natural se abra la puerta, es decir, acecha su presa (Mt. 4:2 y 1 P 5:8).
    2. Sino utiliza los siguientes (dardos)(ver gráfico anexo):
      1. Tentación: Influencia (probable) (1 Ped. 5:8).
      2. Acusación: Control (posible) (Hch. 5:3).
      3. Engaño: Posesión (imposible) (1 P. 1:18-19).
    3. Para alcanzar la posesión sobre una vida, satanás abarca las siguientes etapas:
      1. Invasión: Su presencia en el entorno personal.
      2. Opresión: Es la presencia satánica sin estar dentro de la esfera física-espiritual.
      3. Regresión: Una vez cruzada la etapa anterior guía a la persona a pecados para así estar en completa autoridad.
      4. Supresión: La persona comienza a dar vestigio de poca lucidez.
      5. Posesión: Toma absoluto control de la persona

  1. Estado o condición de satanás.
  • Fue expulsado del cielo. (Lc. 10:18).
  • Ha sido juzgado y condenado (Jn. 16:11; Ap. 20:10).
  • Está vencido, derrotado y desarmado (Col. 2:15).

  1. Posición en Cristo Jesús (identidad).
  • Tengo aceptación:
    1. Soy hijo de Dios (Jn. 1:12).
    2. Soy amigo de Dios (Jn. 15:15).
    3. Soy justificado (Ro. 5:1)
    4. Estoy unido con el Señor y soy uno con Él en espíritu (1 Co. 6:17).
    5. Fui comprando por precio de sangre. Pertenezco a Dios (1 Co. 6:20).
    6. Soy miembro del cuerpo de Cristo (1 Co. 12:27).
    7. Soy santo (Ef. 1:1).
    8. Fui adoptado como Hijo de Dios. (Ef. 1:5).
    9. Tengo acceso directo a Dios a través del Espíritu Santo (Ef. 2:18).
    10. Fui redimido y perdonado de todos mis pecados (Col. 1:14).
    11. Estoy completo en Cristo. (Col. 2:10).
  • Tengo seguridad:
    1. Estoy libre de condenación (Ro. 8:1-2).
    2. Estoy seguro de que todo saldrá bien (Ro. 8:28).
    3. Estoy libre de toda condenación en mi contra (Ro. 8:31-34).
    4. Nada pueda separarme del amor de Dios (Ro. 8:35-39).
    5. Fui confirmado, ungido y sellado por Dios (2 Co. 1:21-22).
    6. Estoy escondido con Cristo en Dios (Col. 3:3).
    7. Estoy seguro de que la buena obra que Dios ha comenzado en mí, será perfecta (Fil. 1:6).
    8. Soy ciudadano del cielo (Fil. 3:20).
    9. No tengo un espíritu de temor, sino de poder, amor y dominio propio (2 Tim. 1:7).
    10. Puedo encontrar gracia y misericordia en tiempo de necesidad (He. 4:16).
    11. Soy nacido de Dios y el maligno no puede tocarme (1 Jn. 5:18).
  • Soy importante:
    1. Soy la sal de la tierra y la luz del mundo (Mt. 5:13).
    2. Soy un racimo de la vid verdadera, un canal de su vida (Jn. 15:1-5).
    3. Fui elegido y señalado para llevar fruto (Jn. 15:16).
    4. Soy testigo personal de Cristo (Hch. 1:8).
    5. Soy templo de Dios (1 Co. 3:16).
    6. Soy ministro de reconciliación (2 Co. 5:17-20).
    7. Soy colaborador de Dios (2 Co. 6:1).
    8. Estoy sentado con Cristo en lugares celestiales (Ef. 2:6).
    9. Estoy en la obra de Dios (Ef. 2:10).
    10. Puedo llegar a Dios con libertad y confianza (Ef. 3:12).
    11. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Fil. 4:13).

  1. Armas que tenemos.
    1. Nuestras armas son espirituales, por lo tanto, no las podemos ver, pero las usamos basados en la fe, su efecto es estrictamente espiritual pero lo podemos ver reflejado en el mundo natural.
    2. Como son armas espirituales (provienen de Dios, Dios es Espíritu, Jn. 4:24) y para usarlas debemos desechar todo lo malo (Ro. 13:12).
    3. Estas armas son de justicia tanto ofensivas como defensivas (no debemos ser reactivos sino preactivos) (2 Co. 6:7).
    4. Estas armas no son carnales sino poderosas en Dios (2 Co. 10:4).
¿Cuáles son estas armas?
  • La Palabra de Dios (Mt. 4 y Ef. 6:17)
  • La sangre de Cristo (Ap. 12:11; 1 Jn. 1:7 y 2:13).
  • La oración (Ef. 6:18).
  • La armadura de Dios (Ef. 6:10-18).
  • La sujeción y sumisión a Dios (Stgo. 4:7).

  • Para poder usar las armas tenemos que ponérnoslas (Ef. 6:10, Ro. 13:2 y 1 Ts. 5:8).


  1. Usando la autoridad correctamente.
  • Nuestra autoridad está en Cristo: (Lc. 9:1-2; 10:17) en consecuencia no la podemos ejercer separados de Él (satanás quizo tentar a que Jesús actuará separado del Padre).

  • Tenemos el derecho y la capacidad de establecer el reino de Dios: (Ej: El fiscal de tránsito tiene la autoridad para detener el tráfico mas no tiene la fuerza física para hacerlo). Los cristianos tenemos autoridad (Mt. 28:18-19) y tenemos poder para enfrentar a los demonios (Lc. 10:19-20).

Neil Anderson en su libro “Rompiendo las Cadenas” dice: “Los creyentes tienen la autoridad de hacer la voluntad de Dios debido a su posición en Cristo, y el poder de hacer la voluntad de Dios en la medida que anden en el Espíritu, (Ef. 6:10)” (p. 77).

  • Línea de mando: Jesús es el comandante en Jefe y nos ha conferido autoridad, esa autoridad debemos ejercerla en sujeción a Él (Lc. 10:17, antitesis Hch. 19).

Neil A. (ob. cit.) explica: “¿por qué el reino de las tinieblas ejerce una influencia tan negativa en el mundo y la vida de los cristianos? Porque satanás ha engañado a todo el mundo (Jn. 5:19). Satanás no es igual que Dios en poder; es un enemigo desarmado y derrotado (Col. 2:15). Pero te puede engañar para hacerte creer que tiene más poder y autoridad que tú… has recibido autoridad sobre el reino de las tinieblas, pero si no lo crees ni la ejerces será como si no la tuvieras” (p. 79).

  • Nosotros tenemos ventaja sobre los primeros discípulos, ellos estaban CON Cristo pero nosotros estamos EN Cristo.

  • La profundidad y la anchura de la autoridad: El poder y la autoridad que Dios nos ha otorgado no se compara con nada aquí en la tierra. La obra más grande y poderosa que Dios ha hecho es la resurrección de su Hijo Jesucristo y ese poder que actúo en aquel momento está disponible para nosotros ahora (Ef. 1:15-23).

  • Autoridad conferida: Dios no solamente pensó poner a nuestras disposición esa autoridad sino que efectivamente no las confirió (Ef. 1:19; 2:4-6). Nosotros que estábamos muertos en nuestros delitos y pecados fuimos resucitados juntamente con Cristo en poder y autoridad sentados en lugares celestiales con Él.

Neil A. (ob. cit.) expresa: “Tu identidad como hijo de Dios y tu autoridad sobre las potestades espirituales no son cosas que vas recibiendo o que recibirás en el futuro; las tienes ahora mismo. Eres hijo de Dios que vive ahora. Estás sentado en los lugares celestiales con Cristo ahora mismo. Tienes poder y autoridad sobre el reino de las tinieblas y de hacer la voluntad de Dios ahora mismo” (p. 83, subrayado mío).


  • Esta autoridad nos fue dada con un propósito (Ef. 3:8-12).

  • Apto para la obra de Dios: Existe cuatro (4) requisitos para usar la autoridad y el poder de Cristo:

  1. CREER: Efesios 1:19 expresa claramente que esta autoridad le fue conferida a los que creemos, de la misma manera que somos hechos hijos de Dios por la fe (Jn. 1:12) así también está autoridad solo puede ser usada si creemos. (Ej.: un fiscal novato que no crea que le fue dada esa autoridad correrá el riesgo de ser atropellado, un fiscal experimentado no le sucederá lo mismo porque él actúa confiado en la autoridad de la cuál está investido para controlar el tránsito).

  1. HUMILDAD:La humildad es la confianza puesta donde corresponde. Al ejercer nuestra autoridad, la humildad consiste en poder la confianza en Cristo quien es la fuente de nuestra autoridad, en vez de ponerla en nosotros mismos” (Neil A., ob cit.). (Fil. 3:3; Jn. 15:5).

  1. OSADÍA: Es una marca que debemos llevar todos los cristianos llenos del Espíritu Santo, debemos ser fuertes y valientes (Hch. 1:8; 4:31, Pr. 28:1 y 2 Ti. 1:7). Los cobardes tienen su destino Ap. 21:6-8.

  1. DEPENDENCIA: Tenemos autoridad para hacer la voluntad de Dios, nada más y nada menos. Nuestro primer llamado es hacer la voluntad de Dios, buscar su reino, establecer su reino. Nuestra autoridad no está para ejercerla sobre otros creyentes (Ef. 5:21) sino para estar sumisos los unos a los otros; debemos aprender a estar sujetos a las autoridades (Ro. 3:1-7; He. 13:17) pero sobre todo a Dios (Stg. 4:7).

  • Que el Señor nos dé entendimiento y sabiduría en todo tiempo y en todo lugar. Dios te bendiga. Amén.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Declaración de Principios: Doctrina, Fe y Ordenanzas de la Comunidad Cristiana El Renuevo Las Buenas Nuevas

Está información está incluida también el manual completo que podrá descargar aquí

ARTÍCULO 52. Con la finalidad de establecer y mantener un lugar permanente de adoración a DIOS TODOPODEROSO, en quien creemos, manifestado en Padre, Hijo y Espíritu Santo, único DIOS verdadero que se ha revelado a sí mismo como creador del cielo y de la tierra, y en JESUCRISTO, en cuya deidad también creemos, unigénito del Padre, autor y consumador de nuestra fe, el cual encomendó a su pueblo al comisión de ir por todo el mundo y predicar su evangelio a toda criatura por todos los medios posibles conocidos y por conocerse; para exaltar al DIOS que, como dicen las Sagradas Escrituras, hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos de humanos, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo, pues Él es quien da vida y aliento a todos y a todas las cosas, el cual da también vida a los muertos y llama a las cosas que no son como si fuesen; a fin de glorificar y alabar a ese Dios…
ARTÍCULO 53: DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS: DOCTRINA Y FE: LA COMUNIDAD CRISTIANA EL RENUEVO “LAS BUENAS NUEVAS” es una iglesia cristocéntrica en su predicación del evangelio, interdenominacional en sus relaciones, apostólica en doctrina y seguidora de las Sagradas Escrituras como expresión de la voluntad de Dios. Basados en ella declaramos que: Creemos que la BIBLIA (ordenada en sesenta y seis libros del canon original) es la palabra revelada por Dios al hombre, inspirada por el Espíritu Santo, la cual hace a éste sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús (2 Ti. 3:15); creemos que el hombre fue creado por Dios a su imagen y semejanza, como ser trino, constituido por espíritu, alma y cuerpo (1 Ts. 5:23), con capacidad para tener comunión personal con Dios, sometiéndolo a ira y condenación (Ro. 5:12); creemos en la deidad de Nuestro Señor Jesucristo, el Salvador, único mediador entre Dios y los hombres (Jn. 1:1 y 1 Ti. 2:5), concebido en María Virgen por obra y gracia del Espíritu Santo (Lc. 1:35), en su muerte expiatoria (1 Jn. 4:10), en su resurrección (Lc. 24:39), en su ascensión a los cielos (Hch. 1:6-11) y que está sentado a la diestra de Dios Padre (He. 1:2); creemos en la segunda venida y el establecimiento de su reinado eterno (Hch. 1:11, 1 Ts. 4:16, 5:23; He. 9:28; Ap. 20); creemos en la salvación por la fe en la obra redentora de Nuestro Señor Jesucristo, por medio su sangre derramada en la cruz del calvario (He. 9:22); creemos en el poder de Dios que nos guarda, y en un andar santo, no conforme al esfuerzo humano, sino conforme al Espíritu (Ro. 8:1 y Jud. 1:24-25); creemos en el bautismo en el Espíritu Santo en y por medio de los creyentes manifestado en los ministerios, dones y frutos del mismo (1 Co. 12:8 y Gá. 5:22-23); creemos en la sanidad divina que se recibe mediante la fe en la obra de redención de Nuestro Señor Jesucristo (1 P. 2:24; Mt. 8:16-17 y Jn. 5:2-9); creemos en la responsabilidad evangelística y misionera de la iglesia (Mr. 16:15-18); creemos en la responsabilidad social de la iglesia (Mt. 25). Asímismo, creemos en la IGLESIA como cuerpo de Cristo y cuya cabeza es Él (Ef. 5:23), la cual constituyen todos los creyentes nacidos de nuevo en Espíritu, que se reúnen en una localidad para la adoración a Dios Todopoderoso, para la edificación de la misma iglesia, para predicar el evangelio de salvación a todos los perdidos y para servir al prójimo mostrando el amor de Cristo (Gá. 6:10; 1 Co. 2:10-16, 12:13; Jn. 4:23-24; Ef. 4:11-16; Mt. 28:19-20; Gá. 5:13-14; Mt. 20:28; 1 Jn. 4:7-8; Fil. 1:8; Ef. 3:19, Ro. 5:8; Jn. 3:16). Y creemos en la salvación del hombre y en su santificación. Dios, en su infinito amor y misericordia, diseñó el plan perfecto para la salvación del hombre de la perdición y del pecado, dándole emancipación espiritual y goce de una vida eterna de comunión renovada con Dios. Este plan de salvación lo cumple a través de Jesucristo Hombre, el Salvador (1 Ti. 1: 15), quien proclamó que su tarea era servir y dar vida para la salvación de muchos (Mt. 18:11; 20:28; Mr. 10:45; Le. 4:18). La salvación se presenta así en un plano cristológico y Jesucristo es el agente de la misma; para ser salvo es necesario volverse a Él, por la fe, esperanza y confesión. Las Sagradas Escrituras destacan que la salvación es gratuita y no la puede merecer ningún hombre por sus buenas obras ni por cumplimiento de rituales o sacrificio alguno (Gá. 2:21; 3: 11). Todo es de gracia (Ef 2:4-10); la conversión que produce la salvación en el individuo la opera el Espíritu Santo de Dios (Ro. 8) y es un cambio de vida tan radical como de la noche al día (2 Ti. 1:10; 1 P. 2:9). El hombre pecador puede valerse de la Salvación únicamente identificándose por la fe en Jesucristo, el Cordero de Dios, que expió la culpa del mundo y quien por su muerte y resurrección se califica como único salvador y mediador del pacto entre Dios y la humanidad (1 Ti. 2:5). La santificación es a la vez algo que Jesucristo adquirió para siempre para el creyente y un llamado a la santidad (He. 10:10-14; 12:14). Jesucristo es el sumo sacrificio, que se santifica a sí mismo y santifica a los suyos (He. 13:2; Jn. 17:17), separándolos y adquiriéndolos para Dios por su muerte y capacitándolos para un culto nuevo y espiritual por medio de Él y para una nueva vida de santidad (He. 2:17; 9:13; 13:12-16). Una vez más lo decimos: Jesucristo ha santificado a los creyentes por su obra y son por tanto santos (1 Co. 1:2; 1 P. 1:2; 1 Co. 7:14). La voluntad de Dios es nuestra santificación (1 Ts. 4:3), es decir, que somos conformados a la imagen de Cristo (2 Co. 3:17-18); esto demanda un esfuerzo del creyente (2 Co. 7:1; He. 12:13; 1 Jn. 3:3) en una lucha permanente (Ro. 5:16-26), pero que debe ser reconocida como obra de Dios (1 Ts. 5:23-24), quien la perfeccionará.
ARTICULO 54. ORDENANZAS: Las ordenanzas a cuya obediencia queda sujeta la Iglesia Comunidad Cristiana El Renuevo "Las Buenas Nuevas" son: EL BAUTISMO en agua por inmersión, realizado en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, para todos aquellos que se arrepienten y creen en Jesucristo como su Señor y Salvador, quien hace todas las cosas nuevas porque en Él somos nacidos de nuevo, como testimonio al mundo de que el creyente ha muerto juntamente con Cristo y juntamente con Él se ha levantado en una vida nueva y eterna (Mt. 28:19; Mr. 16:16; Hch. 10:47-48; Ro. 6:4). LA CENA DEL SEÑOR, institución ofrendada en conmemoración del sufrimiento y muerte de cruz de Nuestro Señor Jesucristo, para anunciar así su gloria hasta su venida segunda, observando para ello lo que nos enseñan las Sagradas Escrituras sobre la utilización de los elementos de la tradición, el pan sin levadura y el fruto de la vid, y cuidando no tomar de la cena indignamente. Se realizará cada vez que fuere anunciada por el Pastor Principal (Lc. 22:19-20; 1 Co. 11:23-33).

Definición de Doctrina (Una Aproximación)

Esta definición fue la que incluí en el Manual de Doctrina que redacto para la clase de Perspectiva de Vida de la Comunidad Cristiana El Renuevo Las Buenas Nuevas y la quiero compartir aquí.

¿Qué es una doctrina?, empecemos por definir éste concepto, es importante conocer de qué estamos hablando, es relevante manejar los términos, la comunicación se basa en transmitir con palabras comprensibles nuestras ideas de tal manera que el oyente pueda interpretar correctamente el mensaje, de nosotros depende que el mensaje llegue correctamente al oyente (1ª Co.14:9-11). Es por ello que vamos a empezar definiendo el término doctrina en el castellano:
Según el diccionario Larousse doctrina, “es el conjunto de las opiniones de una escuela literaria o filosófica o de los dogmas de una religión”.
¿Qué es un dogma?: Es un punto fundamental de doctrina religiosa o filosófica. (ibidem).
Entonces podríamos decir que una doctrina bíblica es el conjunto de opiniones o versículos referidos a un tema específico, el cual se llama doctrina. El término doctrina viene del griego didaque (διδαχη) que denota enseñanza, bien: (a) aquello que se enseña (p.ej., Mat. 7:28 «doctrina»; Tito 1:9 «conforme os ha sido enseñada», RV: «conforme a la doctrina»; Apoc. 2:14-15,25: «doctrina»), o (b) el acto de enseñar, de dar instrucción (p.ej., Mc. 4:2: «doctrina»); la tiene «enseñanza» en Hch. 17:19 (RV: «doctrina»).
¿Por qué es importante conocer la doctrina?: Fundamentalmente para evitar los errores, porque a través de ellas conocemos a Dios, al hombre, la creación y las criaturas logrando una mayor y mejor comprensión de nuestro mundo, del universo y de las diferentes edades o eras que vive el hombre. (Efesios 4:11-16; Hebreos 13:9).
También es necesario estudiar las doctrinas, porque todo aquel que quiere hacer la voluntad de Dios debe reconocer que la doctrina de nuestro Señor es la correcta (Juan 7:16-18).
Al momento de estudiar las doctrinas debemos tomar en cuenta que uno solo es nuestro maestro (Mateo 23:8) y uno solo nos puede guiar a la verdad (Juan 16:13).

viernes, 14 de mayo de 2010

El Galardón del Ayuno


Quiero concluir este estudio dando buenas noticias como las he dado desde el principio, pero especialmente ¿cuál es el resultado espiritual que trae el ayuno a tu vida?. Fíjate:

“Si así procedes, tu luz despuntará como la aurora, y al instante llegará tu sanidad; tu justicia te abrirá el camino, y la gloria del Señor te seguirá”. (Isaías 58:8).

Luz: La luz es el primer galardón de Dios para un ayuno hecho de manera aceptable. Tú quieres y necesitas luz, tanto natural como espiritualmente. No puedes orar correctamente sin la luz de humildad de la Palabra revelada de Dios.

Sanar: El apóstol Juan escribió en su tercera epístola diciendo “Querido hermano, oro para que te vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas espiritualmente” (3ª Juan 1:2). La salud física no es la única clase de salud. A veces por ejemplo te ves afligido por un corazón desmayado; o por una voluntad difícil que quiere darse por vencida y dejar de servir a Dios; o es tal vez una mente enferma que te hace imposible el pensar con claridad.

Rectitud: Este grado particular de justicia proviene de dar limosnas, que proceden de lo que ha sido ahorrado cuando ayunas, porque al ayunar no necesitas comprar comida.

Gloria: Además de darnos luz, salud (tanto interna como externa), y un poderoso escudo protector de justicia que va delante de ti, Dios promete una gloriosa protección para la retaguardia o las espaldas. La gloria protectora para tu retaguardia proviene de la gloria de la propia espalda de Dios. Moisés tuvo el privilegio de contemplar esta porción de la gloria del Señor, y su intensidad hizo que la misma piel de su rostro brillara irradiando rayos de luz, o cuernos de luz, causando temor y respeto reverencial en los corazones de la gente.

CONCLUSIÓN.

  • Asegúrate que el ayuno es dirigido por Dios. Rom. 8:14.
  • Debes sujetar tu cuerpo a la subordinación de Dios. 1ª Corintios 9:27.
  • ¿Estas ayunando por el Señor? Zacarías 7:5.
  • El ayuno debe ser parte integral del ministerio. Hechos 13:2.
  • Debes ayunar por las necesidades de otros. Esdras 10:6.
  • Entiende el correcto significado del ayuno, Isaías 58:3-7.
  • El ayuno te guía hacia el arrepentimiento. Joel 1:13.
  • Tu ayuno debe ser de gozo. Zacarías 8:19.
  • La adoración y el ayuno traen dirección. Hechos 13:2-3.
  • El ayuno acompaña tusúplica. 2ª Samuel 12:16.
  • Dios oye a aquellos que ayunan y oran. Nehemías 1:3-11.
  • Una mujer que ayunaba fue quien profetizó acerca de la redención traída por Cristo. Lucas 2:38.
  • El ayuno debe llevarse con el propósito correcto. Hechos 23:12-13.
  • El ayuno es la clave para obtener resultados en oración a Dios. Hechos 10:30
Dios te bendiga, espero hayas disfrutado este estudio. Seguiré escribiendo temas que sean de interés para el pueblo de Dios.

El Verdadero Ayuno, lo Espiritual V


Quiero continuar añadiendo a esta enseñanza, hablando del poder espiritual que se desprenden de un ayuno verdaderamente guiado por Dios, ¿realmente vale la pena ayunar? piensa en lo siguiente:

El Ayuno Correctamente Motivado (Aceptable ante Dios)

Debes ayunar para agradar al Señor si quieres tener poder en Él, y que tu voz sean oída en lo alto. Tus motivos deben ser correctos. A continuación verás cuales son estos motivos:

“El ayuno que a mi me agrada consiste en esto: en que rompas las cadenas de la injusticia y que desates los nudos que aprietan el yugo; en que dejes libres a los oprimidos y acabes al fin con toda tiranía; en que compartas tu pan con el hambriento y recibas en tu casa al pobre sin techo; en que vistas al que no tiene ropa y no dejes de socorrer a tus semejantes”. (Isaías 58:6-7).

Desatar las ligaduras de impiedad y compartir el pan con el hambriento: Las cadenas de injusticia son las ataduras del amor egoísta por el placer. Esto es una verdadera esclavitud porque las ligaduras del amor por el placer te atan a todo lo que es egoísta, hasta llegar a la exclusión del interés por Dios y por los demás. Al buscar tu propia satisfacción, te olvidas de las necesidades de otros seres humanos en derredor tuyo. Evidentemente el compartir el pan se refiere tanto al lado natural como el espiritual.

Tan solo una palabra hablada con la sinceridad del corazón tiene poder para levantar a una persona del abatimiento que causan la soledad y el desaliento. Aún después de que esa persona se ha retirado, ese pan sigue sosteniéndola y fortaleciéndola.

Deshacer los nudos que aprietan el yugo y recibir al pobre en tu casa: Tu propia contienda es una carga bastante pesada, pero tener que cargar con el espíritu de contención de otros, es casi más de lo que el alma puede soportar. En tanto que el espíritu contencioso te siga empujando para contender en la obtención de superioridad y reconocimiento personal no pondras atención ni al pobre ni al necesitado.

La pobreza no está limitada al ámbito físico y de hecho la peor clase de pobreza es la espiritual. Aunque comparando con lo que deberías tener en Dios, todos somos espiritualmente pobres, sin embargo, hay quienes son todavía más pobres que tu. Pero que triste es ver al pueblo de Dios cargando con el espíritu de contención que los mantiene luchando continuamente por obtener más exaltación, mayores bendiciones, mayor bien, en lugar de compartir lo poco o mucho que tienen con los pobres.

Dejar ir libres a los quebrantados y cubrir a los desnudos: El ser más quebrantado y oprimido que conoces es el hombre espiritual dentro de ti, y no hay nada que oprima y quebrante más que el espíritu de debate que estaba motivando el ayuno de Israel. Debes liberar al quebrantado hombre espiritual y dejarlo salir libre. Haces esto mortificando al hombre carnal, que lucha y codicia contra el hombre espiritual. Dado que tu hombre espiritual y tu hombre carnal comparten el mismo cuerpo físico, la carne tiene acceso mental a la Palabra de Dios revelada cuando esta llega a tu hombre espiritual. En lugar de utilizar la Palabra de Dios para cubrir y vestir a los demás con la verdad, el espíritu de debate usa el conocimiento para descubrir y exponer la desnudez espiritual de otros.

Romper todo yugo y no escondernos de nuestra propia carne: Este motivo es todo un contraste con la orgullosa voluntad de Israel, que los llevó a ayunar para herir con el puño inicuamente.

El orgullo es un yugo poderoso, que te impulsa a herir a otros con el puño de la iniquidad. También hace que te escondas de tu propia carne, y que tercamente rehuses reconocer la realidad de la presencia del orgullo en sus muchas formas de maldad. Dios manda romper el yugo del orgullo, y la manera de lograrlo es mediante el ayuno sincero y la mortificación de la carne.

Como puedes ver, el principal motivo del ayuno es obrar un cambio en ti, pero esto tiene su recompensa, cuando ayunas correctamente Dios es fiel y te bendice. Dios te bendiga, lee el final de este estudio.

El Verdadero Ayuno, lo Espiritual IV


Continuando con este estudio, quiero acotar lo que no se debe hacer en el ayuno, el ayuno ciertamente desata el poder de Dios. Tienes un verdadero poder con Dios cuando ayunas si estas siguiendo Sus mandamientos. Sin embargo debes recordar que tu experiencia del ayuno no tendrá el poder espiritual que Dios intenta darte, a menos que estés bien fundado en la preparación apropiada, la cual incluye el hecho de ser guiados por el Espíritu Santo.
Antes de estudiar cual es poder o galardón del ayuno, necesitas saber cual es el ayuno correcto y el incorrecto.

El Ayuno con Motivo Incorrecto (No Aceptable ante Dios)

Es posible ayunar con un motivo incorrecto, de manera que es conveniente examinar lo que Dios tuvo que decir sobre el ayuno erróneamente motivado de Israel.

En lugar de ser guiado por el Espíritu Santo de Dios, el ayuno de Israel había sido motivado por los deseos del orgullo carnal. Dios quien nunca hace acusaciones falsas porque Su omnisciencia discierne los motivos del corazón, acusó a Israel de estar ayunando para obtener placer, para contención, para debates y para herir.

Ayunar para obtener placer: La razón por la que a Dios le desagradaban los ayunos de Israel, era que en lugar de ayunar para mortificar su carne, ayunaban porque estaban enamorados del placer de los bienes materiales. Aunque los israelitas exteriormente cumplían con el rito del ayuno y aparentemente estaban afligiendo sus almas, realmente estaban llenando sus ayunos con los placeres de sus propios pensamientos y voluntades de cómo obtener mayores bienes materiales.
“Y sin embargo, dicen: ¿Para qué ayunar, si Dios no lo ve? ¿Para qué sacrificarnos si él no se da cuenta? El día de ayuno lo dedican ustedes a hacer negocios y a explotar a sus trabajadores; el día de ayuno lo pasan en contiendas y debates y golpean con maldad. Un día de ayuno así, no puede lograr que yo escuche sus oraciones” (Isaías 58:3,4, Dios Habla Hoy).
Tú también estas tentado a llenar tus ayunos con actividades placenteras para que el tiempo se vaya más rápido. Sufres menos durante un ayuno si tu mente y cuerpo están ocupados con otras cosas, como ir de compras o dar un paseo.

Ayunar para contención: La segunda razón para el desagrado de Dios por los ayunos de Israel, fue que en lugar de ayunar para incrementar su poder de oración con Dios, estaban motivados por un espíritu de contienda. “Ustedes solo ayunan para pelear y reñir…” Isaías 58:4

En este texto se usa la palabra hebrea contienda que significa una competencia, contención, controversia, regañar, quejarse, sacudir, estar peleado, reprender. Algunas veces también tú deseas recibir conocimiento y dones espirituales del Señor Jesucristo, no porque quieras ser como Él en su naturaleza humilde, sino porque quieres el poder de la exaltación que dan este conocimiento y dones sobre la gente.

Ayunar para debates: La tercera razón para el desagrado de Dios sobre los ayunos de Israel era que, en lugar de desear una mayor revelación de la Palabra de Dios a fin de poder obedecerla personalmente, estaban motivados por el deseo de obtener más conocimiento en la Palabra a fin de usarla para fortalecer su poder de debate.

Ayunar para herir: La cuarta razón por la que a Dios le desagradó el ayuno de Israel fue que en lugar de ayunar para encontrar descanso físico, mental y espiritual, estaban motivados por el deseo de herir a otros con el puño de la iniquidad a fin de obtener bienes materiales.

Israel estaba ayunando solo en el sentido externo; estaban afligiendo sus almas en lugar de permitir que fuera el Señor quien lo hiciera. Inclinaban sus cabezas exteriormente como si estuvieran sintiendo una profunda tristeza, pero interiormente no había verdadera humildad ni arrepentimiento en su corazón.

“¿Acaso el ayuno que he escogido es sólo un día para que el hombre se mortifique? ¿Y sólo para que incline la cabeza como un junco, haga duelo y se cubra de ceniza? ¿A eso llaman ustedes día de ayuno y el día aceptable al Señor?” (Isaías 58:5)

Hay quienes utilizan el capítulo 58 de Isaías para tratar de probar que no es necesario el ayuno, y todo lo que logran probar es su falta de entendimiento acerca de lo que el Señor estaba reprobando en Israel en esta ocasión. Dios estaba corrigiendo los motivos del ayuno, y no el ayuno en sí. De hecho, Dios no se detiene ahí, sino que una vez revelado los motivos erróneos del ayuno de los israelitas, prosiguió revelando cual es el ayuno correctamente motivado.

Ahora bien, te preguntar ¿cuáles son los motivos correctos para ayunar? Lo puedes ver en el próximo artículo. Dios te bendiga.